Saturday, June 02, 2007

Oxford

Con tal que íbamos camino a Oxford. Era jueves y ha habían pasado mis exámenes, el cumpleaños de Juan -que se festejó en un clubsito funky sotanero en algún barrio cercano a Soho- y el viernes volaríamos a Portugal. Yo tenía mis dudas. ¿Qué más podía haber en ese pueblito sino edificios escolares? Afortunadamente estuve equivocado. Es cierto que Oxford vive para su universidad; sin embargo, esa escuela de casi mil años de antigüedad le ha dado al pueblito una personalidad entre lo místico, lo académico y lo turista. En sus aglomeraciones de bicicletas estilo Amsterdam uno puede toparse con el ñoño más clavado del mundo en cromodinámica cuántica, pero también sus viejitos sabios podrían ser personajes del Señor de los Anillos. Finalmente, la ciudad y sus piedras antiquísimas han visto cualquier cantidad de genios: Oscar Wilde, JRR Tolkien o Stephen Hawking.

Desafortunadamente el mercantilismo se impone aún en los centros supuestamente dedicados al conocimiento y la entrada al St Cross College (famosos por ser la locación de Harry Potter) cuesta 3 libras. Lo peor de todo es que pagarlo vale la pena, en el interior de esas escuelas uno encuentra arquitectura de todas las edades anglosajonas, jardines adornados por manadas de venados y jardines de un silencio que inspira a leer...

Acá unas fotos.








Wednesday, May 30, 2007

Volver

Si este post es cursi es porque después de dos semanas o mas de no escribir se me han enredado un poco tantos recuerdos increíbles, desde unos burritos bomba en pleno Soho londinense hasta una caminata por los jardines de la universidad mas bonita que he visitado en la vida, Oxford University. Pero un poco antes, en una esquina cercana a Trafalgar Square y Picadilly Circus ocurre otra escena. Estamos afuera de un pub Daniela, Karol y yo. Comienza a hacer frío. Entonces, viniendo de Trafalgar, te veo, como siempre, mas alta que yo, sacando no se qué diablos de tu mochila en vez de correr a vernos. Por supuesto que corro hacia la esquina y allí estas; idéntica a nuestro último recuerdo en una calle de Polanco. Y otra vez lloras de la emoción y a mi me nace el impulso de abrazarte demasiado… antes de platicar y platicar de lo que nadie mas entendería ni sentiría como en el propio corazón. Por eso eres mi mejor amiga y no dudo en decirte hermana, igual de intensa, igual de contradictoria, así de complicada. Como debe ser, si no, que chiste.

Friday, May 11, 2007

Final Exams

Con abril se fueron los días de gente tirada al sol sobre el pasto y las delicias de la vida de estudiante en un país extranjero: mucha fiesta, buen descanso, ninguna presión. Ahora, a unos días de empezar los exámenes finales hasta las bondades del clima han abandonado a Bretaña. Desde hace unos días ha dejado de importar el mundo para la gente de la universidad. Ni siquiera sorprendió una redada del M15 (el equivalente a la CIA para Inglaterra) en un edificio contiguo a la residencia estudiantil de Victoria Hall donde detuvieron a un sospechoso de terrorismo. Yo caminé entre los policías y los reporteros de la BBC y sólo pude imaginar que estaban ahí por algún evento deportivo. Lo único que pasaba por mi mente desde hacía días eran los exámenes.

Y es que el sistema inglés es definitivamente distinto a lo que conocemos por regla en México. O al menos a lo que conocí estudiando ingeniería industrial. Las reglas son simples, de seis preguntas sólo hay que dar tres respuestas en tres horas. Si uno no es hablante nativo puede llevar un diccionario. No celulares, ipods o cualquier dispositivo ultramoderno que almacene textos. ¿Cuál es el problema? Las respuestas no pueden ser un sencillo cierto/falso, o una bellísima definición memorizada la medianoche anterior, ni siquiera un poco de ingenio y vagas referencias sobre el tema. No. Cada pregunta debe estructurarse como un pequeño ensayo de mil quinientas palabras, citando autores, examinando pros y contras, alternativas y retos de cualquier tema. Claro, los temas se prestan a complicaciones, la declaración de París para donadores de la OECD; General Budget Support y su impacto en Public Financial Management; las tendencias y posibles impactos económicos de las remesas en el mundo… Bueno ya, dejaré de quejarme, todos los temas están bien interesantes.

Quizá sea paranoia pre-examen, lo averiguaré lunes y martes a las 2pm hora local. Quizá sea que el fin de semana comienzan los festejos del cumpleaños de Juan en Londres y por supuesto estaré presente para encontrarme con Karol que viene de Alemania, con Karla que llega de México, con Bety que regresa de Suiza… Y claro, con Iván que como siempre nos alojará en su casita del meridiano de Greenwich. En fin, pronto más fotos de Londres, sobre todo de la fiesta londoner, de Oporto, Lisboa y el tour por el sur de España…

Wednesday, May 02, 2007

Una gran crónica

Si quieren leer una gran crónica sobre la intensa vida etílica en el UK den click en este link, Edwin describe todas las etapas de una borrachera improvisada:

Operación Edimburgo I

Monday, April 30, 2007

Pánico al verano

El calentamiento global plantea serias ventajas para los que no estamos acostumbrados a la crudeza de los inviernos europeos. A pesar de algunos días bajo cero, especialmente después de la nevada, lo más difícil del invierno es la cruel duración del día. Si uno decide dormir bien y despertar a las 12, por ejemplo, sólo tiene tres horas de sol. Lo que implica que a las 4 de la tarde se volverá a sentir una somnolencia como si fueran las 4 de la madrugada. He ahí el origen de la depresión navideña.

Afortunadamente el invierno ha terminado. Ahora el sol se mete a las 9 de la noche y nuestros tropicales relojes internos nuevamente se desequilibran. Pero si hablamos de desequilibrios, los europeos tienen mucho más que temerle al calor. La primavera más cálida en los últimos cien años ha puesto en alerta a los gobiernos y a los ecologistas. Las autoridades se preocupan porque el calor dispara los índices de criminalidad, crea peligros de salud pública que eran inéditos en Europa y pone en riesgo particular a los niños y a los viejitos que fácilmente se rinden a la desconocida deshidratación. Los ecologistas aprovechan para recaudar dinero en nombre de los osos polares y volver a culpar Bush y sus negativas a firmar el protocolo de Kyoto.

Basta leer la portada de este tabloide publicada el sábado pasado: el encabezado Hotter than Mexico (Más caliente que México) habla de que la costa sur británica alcanzará temperaturas récord de 27 grados, y compara este calor insólito con la población tropical de… Jalapa???


Es obvio que el cambio climático ha comenzado a hacer estragos en las redacciones de tabloides, porque esos 27 grados son comunes en la ciudad de Mexico y Jalapa no es la representante oficial del trópico mexicano…


Para los que no representa una amenaza de muerte, el calor es un pretexto para tirarse en cualquier extensión de pasto y dormir, hacer picnic, asolearse, jugar fútbol, sacar al perro o hasta permitirse un poco de simple y sencilla felicidad. Los británicos –debo reconocerlo– disfrutan sus jardines y parques de una manera que es desconocida y hasta discriminada en México. Si en chilangolandia alguien sugiere a los de la oficina salir a sentarse en el parque de la esquina, o peor aun, comerse una torta y en refresco en dicho lugar, inmediatamente recibirá la acusación de ser naco, chundo, o cualquier adjetivo de segregación que venga a la mente de los ofendidos. En Inglaterra es radicalmente diferente. En los parques, en los jardines de iglesias, universidades y bibliotecas la gente sale a sentarse sin temor a los catálogos clasistas; oficinistas, estudiantes, vagos, happy punks, ravers, quien sea, tienen el sagrado derecho a disfrutar un íntimo y personal territorio de césped inglés.

Tuesday, April 24, 2007

Tres contra London II

Desperté el sábado, eran casi las doce del día. En nuestro rush de turismo habíamos hablado de dormir dos o tres horas y salir nuevamente a recorrer la ciudad. Fue imposible, Londres se impuso por su tamaño, por sus pubs, por su vida nocturna. En el desayuno buscamos algo que reanimara. La National Portrait Gallery (Galería Nacional del Retrato) era la solución, su exposición temporal Fashion ofrecía una llamativa foto de Kate Moss, la supermodelo brit. Es cierto que la belleza puede ser remedio contra el cansancio y una expo de supermodelos en traje de Eva, aún más. El plan consistía en salir de allí, atravesar Trafalgar Square y caminar hasta Green Park para hacer picnic de baguette y vino tinto junto con miles de brits bajo la sombra de un árbol. La perspectiva de caminar kilómetros nuevamente y el hambre nos hicieron desistir: elegimos un pedacito de pasto en Trafalgar para sentamos a comer y beber. De allí seguimos hacia Notting Hill, uno de los barrios exclusivos de Londres. Pero el día anterior había hecho estragos, mientras Iván y yo estábamos en la segunda pinta, Betty cayó dormida en el sillón de un pub... Cuando despertó emprendimos la retirada.

La fuente de Cupido en Picadilly Circus

Oxford Street y una vista de los doubledeckers


Después de un respiro y buen sueño, el domingo ofrecía grandes perspectivas. Guiarnos por la Time Out no parecía la mejor idea, los planes a veces se vuelven tan ambiciosos que nos hacía reír la ingenua convicción de tener tiempo para visitar el London Zoo, ir al teatro, recorrer las tiendas de Oxford Street, visitar el Natural History Museum y buscar la casa de George Orwell en algo así como 6 horas... Siendo más realistas nos dirigimos al London Bridge (Puente de Londres), vimos la famosa Torre, donde pasó sus días un pobre hombre con una máscara como de luchador pero hecha de hierro y seguimos en metro hasta el Tate Modern, sin duda uno de los mejores y mejor organizados museos que he visitado. Si a eso sumamos la genial iniciativa de hacer gratuitas todas las exposiciones permanentes de los museos ingleses, la visita fue un éxito. El museo se concentra en arte del siglo XX y ofrece un buen panorama desde el cubismo y el surrealismo hasta los muralistas mexicanos y los creativos que ahora entienden el arte como instalación.

El Puente de Londres y claro, el río Támesis
Bonito retrato dominical de una familia musulmana. ¿Qué sentirá la mujer al ver a todas las brits usando el mínimo vestuario?

Picadilly Circus Station

El Tate ofrece estos toboganes como una muestra de arte interactivo... ¿Qué pensarían los curadores del Tate si visitaran los prodigios de nuestros balnearios?

La tienda del Tate fue irresistible, su oferta cultural es impresionante, Iván se llevó un libro con fotos de Banksy y yo uno del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado. Eran aproximadamente las cuatro de la tarde y debíamos movernos a Camden Town y cumplir con los compromisos sociales de Iván. Camden es como el paraíso de cualquier asiduo visitante del tianguis del Chopo. A lo largo de sus calles se encuentra la mayor oferta de productos para los aferrados de la identidad, las posiciones ante la vida y la pretendida rebeldía. Punks, metaleros, hippies, ravers y demás encuentran en las tiendas, pubs, restaurantes y tianguis, el mejor lugar para surtirse desde botas nazis hasta corsés y maquillaje de pandita para la banda que ama la depresión. Es definitivamente uno de los lugares más interesantes de Londres, lleno de buena vibra, música, gente defensora de todas las ideologías y especímenes extraordinarios.


Camden Town

Otra vista del Camden

Fervor religioso en domingo de resurrección

Más del Candem

Artículos para punks, nótese la amplitud de la oferta de botas

Wednesday, April 18, 2007

Tres contra London

En uno de los mejores libros de crónicas de viaje que he leído –El Danubio–, Claudio Magris afirma que viajar es un arte, el turismo un pecado. Sin embargo hay ocasiones en que sólo practicando turismo salvaje se puede disfrutar una ciudad y sobrevivir al cansancio de hacer todo lo que el tiempo, el dinero y las energías alcancen. Hace poco más de una semana Betty viajo desde Suiza y yo desde Birmingham para encontrarnos nuevamente en la Greenwich Peninsula, casa del amigo Iván. Yo llegué dos días antes del encuentro, un miércoles, con la firme intención de terminar mis ensayos de Urban Poverty y hacer de ama de casa y cocinar e ir al súper y tomar una copa de vino en lo que esperaba a que mi amigo regresara del trabajo…



Ya en viernes santo, mientras buscaba a Betty en Victoria Station, reflexionaba en que sólo nos encontramos dos o tres veces en los dos años que ella trabajó a cinco cuadras de mi casa, y que seguramente en Europa nos veríamos mas seguido… Después del encuentro, de dejar las maletas y desayunar wafles de papa con mermelada (nada recomendable) nos esperaba Londres. El primer alto fue el observatorio de Greenwich. A pesar de que la casa de Iván se encuentra en la Greenwich Peninsula jamás se me ocurrió pensar que el meridiano que determina la hora mundial atraviesa la ciudad a unos minutos de su cocina.



Con un día radiante y de cielo azul puro atravesamos el parque que en su cima alberga el punto de referencia para sincronizar las agujas de todos los relojes de la tierra. El día de turismo salvaje apenas comenzaba. Esperamos un double-decker para el centro de Londres. Nos dejó al lado del Támesis, pasamos junto al Big Ben, el edificio del parlamento y la abadía de Westminster; al otro lado del río encontramos el London Eye, una rueda de la fortuna que impone a los turistas el yugo de mirar desde una altura colosal el espectáculo de Londres. Siguiendo el Támesis en paralelo se llega al Tate British, uno de los museos más importantes del mundo, sin embargo, una rápida evaluación del clima nos hizo desistir, los museos podían esperar a un día lluvioso. Seguimos al Buckingham Palace, donde en una retorcida imitación a los soldados de la guardia real, un grupo de fake-punks posan junto al monumento a la reina Victoria cobrando a los desprevenidos por cada fotografía que les hacen. De allí atravesamos Picadilly Circus, donde se encuentran la mayoría de los teatros, estilo Broadway. Allí hicimos la primera parada, pinta de Stella, chips, nachos, hamburguesa y lo que fuera necesario para detener el hambre. El recorrido siguió por las calles del Soho, más pubs, red bulls contra el cansancio, otros pubs, Oxford Street con todas sus vitrinas y tiendas de diamantes, más pubs hasta que entrada la noche encontramos un lugar con un subterráneo al puro estilo del Relicario sateluco… Muchas horas, litros de cerveza y shots de vodka después, Iván nos guiaba, muertos de cansancio y de borrachera por un laberinto de doubledeckers, sólo recuerdo despertar en la comodidad de mi asiento para bajar del autobús y caminar hasta un espacio donde poder dormir…








Monday, April 02, 2007

Post antiguo: Chester y Liverpool

Hace casi dos meses estuvimos un fin de semana en Chester y Liverpool, teniendo como base la casa de Juan en Machester. Aqui algunas fotos...

Chester es un pueblito bastante comercial, diminuto y con un aire mucho mas europeo que otras ciudades inglesas que he conocido. El dia estaba radiante y azul, asi que la tribu de gaviotas y cisnes fueron el blanco de las fotos...



Liverpool tiene un aire distinto, acerrima enemiga de Manchester, esta ciudad quedo casi en ruinas durante los bombardeos alemanes en la segunda guerra mundial. Actualmente una gran cantidad de edificios estan en remodelacion, Liverpool sera capital de la cultura europea y con los fondos otorgados por la UE emprenderan la construccion de museos, el rescate de monumentos y todas las actividades que hagan ricos a arquitectos y restauradores. Aca las fotos...





Y claro, ya estando en Liverpool no podiamos desaprovechar la oportunidad de conocer The Cavern (el primer pub donde tocaron los Beatles) y tomar un tour bajo la lluvia por los lugares, las casas, las escuelas, los pubs y las calles por donde rolaron cuando eran teenagers sin fama.

Esto, aunque no parezca, es la entrada a Strawberry Field, que dio nombre a la famosa rola Strawberry Fields Forever.

Abajo, Penny Lane, la calle que inspiro una cancion y a miles de personas cada año a robarse este mismo letrero como un recuerdo invaluable...

Wednesday, March 28, 2007

Más de Comercio Justo

En México la historia del Comercio Justo es reciente. Los productos certificados como Fair Trade llevan la siguiente etiqueta, que permite reconocerlos en el supermercado:

Por el momento hay 9 marcas de café certificadas que se comercializan en cafés y tiendas. Es probable que en el futuro nuevos productos entren a la lista, en Europa las redes de Fair Trade certifican a pequeños productores de plátano, flores, vino, artesanías, ropa, etc.

Aquí el link de la principal organización mexicana certificadora:



Monday, March 26, 2007

Un post de desarrollo (Por fin!)

Ahora que mi curso de Rural Poverty (Pobreza Rural) exige trabajar sobre estrategias de rural marketing he descubierto las bondades del mayor éxito para los comeflores europeos y norteamericanos.

El Fair Trade (Comercio Justo) tiene la maravillosa propiedad de hacer sentir a los consumidores como verdaderos héroes ante las injusticias globales en el tercer mundo. Y es que con el simple hecho de discriminar al poder trasnacional y elegir una bolsa de café o un racimo de plátanos que incluya la etiqueta “Fair Trade” o “Comercio Justo”, los consumidores pueden desentenderse de las injusticias mundiales y colaborar con miles de pequeños productores en América Latina, África y el Sudeste Asiático.

Sin embargo hay preguntas que deben responderse antes de hacerla de jueces. Usemos el ejemplo del café:

Primera. ¿Por qué diablos Fair Trade? Todo se origina ante el afán humano por acaparar riquezas. Resulta que si usted se dedica a producir café está en un error. El mercado mundial está saturado, especialmente ante las alta productividad de países como Vietnam. Como sabemos, a mayor oferta, menor precio. La producción mundial de café ha crecido 15% en los últimos 10 años, el consumo sólo 7%. Por lo tanto, los precios han ido en picada. Si a esto aunamos la nobleza de trasnacionales como Nestle, Procter&Gamble o Phillip Morris, que contratan brokers y apuestan a la reducción de costos en las bolsas de valores, tenemos un verdadero desastre. El ingreso promedio para un pequeño productor es de US$600 al año. Por supuesto que eso no alcanza para comida, ni para escuelas, ni doctor, no alcanza para nada. Mucho menos para cambiar de cultivo, como los señores de Wall Street sugieren: Pues que siembren otra cosa!

¿Qué ofrece el Fair Trade? El Comercio Justo propone pagarle a los pequeños productores un precio base, en caso que el mercado se derrumbe y a partir de precios superiores, dar un incremento de US$.05 por libra de café. Esto, implica que los campesinos reciben al menos una pequeña ganancia por lo que siembran. Hay otros beneficios. Contratos a largo plazo, asistencia técnica y pagos adelantados por el 60% del valor de la cosecha. A cambio, las organizaciones de comercio justo exigen grupos democráticamente organizados, respeto total a los lineamientos de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y la garantía de invertir una parte de las ganancias en proyectos sociales o ambientales.

Suena increíble. Desafortunadamente no lo es. El Comercio Justo apenas representa el 2% del mercado global y no es aplicable a todo el mercado porque se consideraría un subsidio, lo que rompe con el libre derecho capitalista a la explotación. Sin embargo es una gran iniciativa, creada desde la solidaridad de la sociedad civil.

¿Qué hace falta? Mecanismos reguladores que incluyan el factor social en la determinación de los precios spots (actuales) y futuros en el mercado de valores. Apoyo de los gobiernos para promover el cambio de cultivos y regular la producción. Comportamiento ético de las trasnacionales. Conciencia de los consumidores para apoyar iniciativas que ayuden a que miles de personas no caigan en la miseria. Todo suena terriblemente comeflores, es cierto, pero bueno, es lo que se necesita.

Ahora, ¿qué podemos hacer usted y yo, pequeños e indefensos consumidores? Tres cosas:

Uno. Si van al super, compren las marcas que tengan el sello “Fair Trade” o “Comercio Justo”. Van a pagar un poquito más, pero si pueden no sean codos. Eviten consumir productos de las trasnacionales, olviden un poco Nestlé y consuman “Los Portales de Córdoba”, la calidad del sabor será infinitamente superior.

Dos. Si en el súper no hay estas marcas. Díganselo al robot que repite en todas las cajas eso de “¿encontró todo lo que buscaba?”.

Tres. Si deciden volverse gente de campo, no siembren café, saturarían más el mercado. No es cierto, eviten Starbucks, únicamente consumen 5% de granos certificados como Comercio Justo, pero al adquirir la licencia hacen uso indiscriminado de la marca y se pintan como blancas palomas. No lo son. De verdad, no vayan.

En fin. El camino del Fair Trade es largo y será complicado. Pero los consumidores tenemos el poder. Eso es lo único cierto. Ellos lo saben.

Tuesday, March 20, 2007

La fuerza del destino

Empezamos mal y yo que creía
que éste era un buen plan.

Y desde entonces hasta ahora
el juego del amor
nos tuvo tres años jugando
luego nos separó.

Pero la fuerza del destino
nos hizo repetir
que si el invierno viene frío
quiero estar junto a tí...

La Fuerza del Destino, como sólo tú la sabes...

Londres

El fin de semana comenzaba con fuerza, mi profesor de Urban Poverty, un ex-exitoso funcionario de DFID (la agencia de ayuda internacional británica) tirado al alcoholismo, organizaba otro cocktelito para embriagarnos en la escuela con el pretexto de una exposición sobre los planes de urbanización en dos ciudades, Beirut (Líbano) y Accra (Ghana). Al siguiente día, junto con Juan, partimos crudos, desvelados y hambrientos a Londres.

La primera impresión de la ciudad se recibe en los precios, sabía que es uno de los lugares más caros del mundo, pero nunca sospeché que el boleto del Tube (Metro) costara 4 libras por un viaje sencillo. Sí, 80 pesos aztecas… Llegamos con el amigo Iván y debido a un error logístico que me hizo olvidar la pila de mi cámara no podré presentar las imágenes. Tres hombres y una mudanza. Afortunadamente nuestras habilidades fueron suficientes para descargar vasos, platos, prensa para las tortillas, saleros, recuerditos de la secundaria y muchas, muchas cajas de CD’s vacías que Iván atesora como colección personal. ¿Cuántos ingenieros se necesitan para armar un escritorio sin manualito ni dibujos? Más de tres, es un hecho. A las 6 de la tarde nos dimos por vencidos y regresamos a la ciudad. Exactamente a la estación Oxford Street, en el corazón londinense. He conocido ciudades hermosas, pequeñas, pueblitos encantadores; sin embargo nada mueve más mis fibras mexicas que una metrópoli donde la gente tiene algo que denominaré identidad urbana. Nueva York lo tiene, París lo tiene, Londres, por supuesto. Caminamos hacia Picadilly Circus, atravesamos el China Town, algo así como una gay zone y comenzamos la celebración de St Patrick’s, santo de Irlanda y de la cerveza Guinness, en los múltiples pubs abarrotados por los borrachos que celebraban desde temprano. Fue un recorrido que implicó un restaurante chino, una recarga de energía con Kebab en un negocio árabe, 4 pubs y un final inesperado en un miniclub latino-ultra-kisch oculto en una estación de metro cuyo nombre he olvidado. Al siguiente día, las energías no me dieron para alcanzar el autobús, tuve que esperar tres horas a la siguiente corrida. Absolutamente agotado miré el cambio de guardia en el Buckingham Palace y regresé a Birmingham, donde una nevada inesperada y borrascosa me dio la bienvenida.

Tuesday, March 13, 2007