Sunday, June 21, 2009

21 de Junio

¿Qué se puede decir 11 años después? El solo hecho de escribirlo me lleva de nuevo a la tarde soleada, al olor de la cocina y el rumor de la familia que esperaba en la sala. Esa tarde, tan lejana ya, se repite nuevamente ahora que estoy tan lejos, de nuevo es domingo, de nuevo es 21, de nuevo es junio, y otra vez es día del padre. Y tú ya no estás. O estás de otra manera, porque nunca terminaste de irte. Después de esa noche larguísima en que esperamos para que fueran por ti, volviste, como en mi ilusión más profunda, como si realmente sólo te hubieras ido de viaje y un día cualquiera te aparecieras y tocaras el timbre, así de sencillo. Entonces yo iría a abrir la puerta pensando que es el velador o que quieren vender algo y estarías tú, esperando, con un maletita de mano y sonreirías al verme. Yo, simplemente me echaría a tus brazos y lloraría, desesperadamente, con el desamparo de todas estas noches de tu ausencia, y sólo te abrazaría y tocaría tu cara y tomaría la maletita y te llevaría a la casa, que está tan diferente. Es cierto que no volviste de esa forma, pero lo hiciste en cientos de noches en que te he soñado, en todos los momentos en que te añoré mientras la casa navegaba en su silencio y yo pensaba que hace tantos días caminabas por ese mismo pasillo donde me sorprendió el tiempo detenido en un paréntesis de nostalgia. Regresaste de muchas formas, incluso ahora que estoy lejos sigues regresando y me acompañas cada mañana en la bicicleta, a la universidad o al trabajo. No sé qué me dirías si me vieras el día de hoy, no lo sé, sólo tengo la certeza que te daría un gusto enorme saber que vine aquí, estoy seguro que sería tu orgullo y tu tema de conversación, como muchas veces lo fue cualquier logro mío, por insignificante que fuera. Y en esta tarde paralela, once años después, no me queda más que recordarte en estas líneas, de pensarte y sonreír. Porque el recuerdo se ha lavado por una cascada de tiempo, y las formas afiladas del dolor han pasado a ser algo más puro y brillante, más terso, como una estatua esculpida por el agua. Estás aquí, en el San Pedro que tengo atado al cuello y que no me quito jamás. Estás en la memoria, estás en días como éste en que me haces tanta falta, pero sobre todo, estás en mí. Porque esa tarde te fuiste pero también te quedaste para siempre. Y ahora somos una misma cosa, el recuerdo del dolor y la sonrisa al imaginar tu tiempo. Hoy es día del padre y ya sólo puedo decirte que estoy bien y espero que lo estés, si es que estás, donde sea que estas palabras pudieran enviarse ojalá tus noches tengan tantas estrellas como Londres hoy y ojalá una sonrisa aparezca en tu rostro cuando esto que escribo te alcance en el rincón de la eternidad donde seguramente tú también me estás pensando.

5 comments:

Cheto said...

Diría un fragmento de un poema de Benedetti que hace poco me escribieron en un cuadernito que me regalaron (souvenir de Chiapas por cierto):

"Porque te tengo y no, porque te pienso, porque la noche esta de ojos abiertos..."

Un abrazo hermano, espero todo vaya de maravilla. Saludos a Daniela.

Oyeeee!, que inhumano tu hijo, apenas recorde que eres algo así como una representación equivalente de mi padre. Feliz día caramba! Y es que de verdad a veces me sentía como viviendo con mi nueva familia, como recién adoptado. Y no tienen idea como les agradezco esos chilaquiles que sin problemas compartían conmigo en mañanas de crudas eternas, esos días en los que me dieron asilo aún a expensas de problemas con el landlord, como sin pedos compartieron las babas de sus chelas conmigo, como juntos como buena familia escondiamos un "guardadito" en la peda para cuando todo se secara y pudieramos salvar la peda y demás situaciones que me hacen sentir eternamente agradecido con mi familia brum-mexicana. Uff! apenas y lo recorde al escribir: "Saludos a mi madre" y retractarme y cambiarlo por Daniela. Que tiempos aquellos caramba, y creo no esta de más dar las gracias. Un saludo.

Rocio said...

Que hermosa reflexión, tan poética y tan profunda.

Me gusta mucho tu blog, ojalá lo actualizaras más seguido. Saludos desde Monterrey hasta Londres.

Lilia said...

Gusi !
Cierto que nos convertimos en uno con los seres que mas amamos!

Me dio mucha risa el comment de Edwin ! hajahjahjaa....
Los extrano! vino bere y no dejamos de reir cuando nos acordamos de que Edwin dormia conmigo... haha

Anonymous said...

Hermanito:
Hermosos pensamientos, hermosos recuerdos.
Él te piensa y está muy orgulloso de tí.
Te quiero muchísimo!!!
Lucy

Pucca said...

Wow que manera de escribir y que manera de hacerme llorar. Tengo el mismo estilo de orfandad que tu y al mismo tiempo nunca más volví a estar sola porque él se quedo conmigo como contigo se quedó tu papá. Lindo, lindo, lindo. Gracias.